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DETECTIVE PRIVADOS: HONORARIOS 

¿Cuánto cuesta un Detective Privado?


Este asunto, el de los honorarios de los detectives privados, puede ser el punto más peliagudo a la hora de ser tratados por los clientes. Y es que si bien es cierto que partimos de un general desconocimiento sobre la figura de estos profesionales, sobre su formación, funciones, qué puede y qué no puede hacer, la operativa de trabajo, el número de efectivos necesarios, la cantidad y tipo de medios a emplear, uso de vehículos, gastos extras, desplazamientos, el tiempo que habrá que invertir en la investigación y posterior redacción de informes así como el tratamiento gráfico anexo al mismo, y demás importantes y muy variadas consideraciones relacionadas con los gastos fijos propios del mantenimiento del despacho profesional; pese a ello, la frase que suele empezar toda primera toma de contacto por parte del cliente es: “llamaba para pedir presupuesto”

Obviamente los clientes sospechan que los servicios del detective privado no son baratos, y hay que reconocer que sí, están en lo cierto. Aunque, como veremos más adelante, esto no quiere decir que con el debido análisis sobre las circunstancias que motivan al usuario a interesarse por una investigación determinada, el resultado sea que estos servicios no son caros. Esta dualidad podremos entenderla sólo contando con toda la información ya adelantada en el párrafo anterior, así como tras una reflexiva valoración sobre costes y beneficios; en definitiva, el mismo estudio que nos ha podido llevar por ejemplo a tomar la decisión de contratar los servicios de un abogado, peritos, procurador, notario, etc., motivado por una realidad no deseada a la que queremos dar solución. 

Se debe tener en consideración que el detective privado en España es un profesional que, con una formación universitaria obligatoria para su posterior habilitación profesional y el cumplimiento de otra serie de requisitos exigidos por ley, hace que cuenten con el mayor grado de requerimientos previos para iniciar su actividad de toda Europa y de las más exigentes del mundo. Y es que la formación del detective privado en España, muy disciplinar y sin atajos, abarca desde un profundo conocimiento del derecho, el de otras importantes áreas científicas y sociales. O sea, algo muy lejano a la imagen que, primero la literatura y posteriormente el cine y la televisión, ha hecho mella en el imaginario colectivo de nuestra sociedad. 

Pese a todo lo anterior, es muy habitual la siguiente frase para dar inicio a la exposición del caso: “el asunto es muy fácil”. Por supuesto. Lo que en ocasiones precede a otras afirmaciones al objeto de excusar los motivos por los que las vigilancias, seguimientos o demás acciones no pueden ser llevados a cabo por el propio cliente, algún familiar o amigo, o incluso algún policía conocido que, jubilado ya, cuenta con toda la experiencia necesaria tras pasar los últimos diez años de servicio en una oficina tomando denuncias por ejemplo, pero que en cualquier caso es también conocido por la persona a investigar. La realidad es muy distinta y lo anterior en ningún caso recomendable. 

Cuando se toma la decisión de acudir a un detective privado es generalmente por estar sufriendo alguna situación insostenible, al punto de justificar dar este paso; o bien por sugerencia de otro profesional del derecho, de forma que el informe pertinente pueda ser utilizado como prueba, a menudo la única y crucial, ante un proceso judicial. Por ello es necesario un correcto análisis sobre el caso concreto, para lo que es necesaria toda la información sobre el mismo de modo que se pueda tras un estudio detallado, disponer de un presupuesto que esté perfectamente orientado a cada cliente. Lo contrario no sería más que una improvisación o conjunto de cifras, algo que en ningún caso le garantiza que previamente a la posterior contratación del servicio puedan darse sorpresas de más o menos calado. 

Imaginemos un caso concreto que, a modo de ejemplo, nos sirva para comprender mejor todo lo anterior: un cliente está abonando una pensión compensatoria por importe de quinientos euros al mes (6.000 euros al año), motivada por la situación de desempleo o imposibilidad de acometer alguna actividad laboral, profesional o empresarial, además éste se encuentra teniendo que hacer frente a un alquiler mensual de seiscientos euros (7.200 euros al año) al no poder residir en la residencia asignada judicialmente a su expareja; no obstante, el cliente sospecha que esto no se ajusta a la realidad y acude a un abogado para presentar su caso al objeto de solicitar una modificación de medidas; este profesional, el abogado, conocedor de la importancia de las pruebas, de otro modo inexistentes o irrelevantes para el proceso, aconseja los servicios de un detective privado que pueda realizar la investigación, redactar el informe correspondiente y su posterior ratificación en sede judicial;  tras la investigación, el informe del detective privado concluye y documenta gráficamente que, no sólo se está llevando a cabo una actividad laboral con unos horarios y de forma continuada, sino que además se encuentra conviviendo, en el que fue domicilio de ambos, con su nueva pareja y los hijos de este; los honorarios pactados entre profesional y cliente, e insistiendo en que se trata de un ejemplo, se fijaron en mil quinientos euros; inicialmente, ya se puede sopesar con más claridad la rentabilidad que puede venir aparejada a la contratación de estos servicios; todo ello sin tener en cuenta otras muchas consideraciones, no sólo las de índole meramente económicas. 

Llegados a este punto se podría valorar no obstante la contratación de un investigador  de los “baratos o low-cost”, como algunos incluso se anuncian. Esta opción, como en otros muchos sectores puede ser cuando menos temeraria: podríamos encontrarnos ante un falso detective no habilitado y cuyo informe no pueda ser utilizado judicialmente; o bien carecer de experiencia profesional suficiente para poder afrontar debidamente el caso y cumplir con las expectativas del cliente; o mediante una publicidad engañosa y con unos horarios por días o por horas muy bajos, la factura final se vea “inflada” por gastos supuestos o reales no mencionados con anterioridad. En definitiva, lo mismo que el cliente ve su situación de tal importancia económica o sentimental como para no acudir a un abogado low-cost, tampoco sería muy sensato confiar a cualquiera la obtención de las pruebas que van a ser tan  determinantes. 

De todos modos ¿podemos tener alguna orientación sobre los honorarios de los detectives privados? Quizás a este respecto nos puede servir la guía de precios que en su página web relaciona la asociación profesional de detectives privados española (APDPE) o el de los distintos colegios profesionales de detectives privados en las distintas comunidades. 

También podríamos recurrir a una sencilla comparativa con otros profesionales muy alejados del sector de los detectives privados, por todo lo ya descrito a lo largo de los párrafos anteriores. Por ejemplo: Un trayecto en taxi de Málaga a Marbella (cincuenta kilómetros y unos cincuenta minutos de trayecto) puede suponer un coste de unos cincuenta euros aunque si el origen del trayecto es el aeropuerto se incrementa en veinte euros (la hora de espera se cobra por entre veinte y veinticinco euros, por un solo conductor obviamente y con el motor parado); un servicio de fontanería como la sustitución o instalación de un inodoro (no suspendido), lavabo, fregadero o bote sifónico, ronda entre los cincuenta y ochenta euros, sin contar obviamente los materiales necesarios, la sustitución de una bañera o plato de ducha, dependiendo del tipo y trabajo necesario, podría rondar entre los trescientos a quinientos euros; en cuanto al coste que puede suponer realizar un cambio de aceite de motor, y según un reciente estudio, Baleares es la región más barata, de media esta operación cuesta 58,55 euros, al otro lado está Málaga, que se sitúa como la provincia donde más caro cuesta cambiar el aceite al coche con un precio medio de 126,14 euros, por encima estaría Toledo si añadimos el cambio de filtro.

En todo caso se debe insistir en que sólo tras un estudio personal y pormenorizado de cada caso, se puede dar un presupuesto que se ajuste a las características de cada servicio de investigación. A este respecto, cabe señalar que la práctica totalidad de los detectives privados suelen, si no deben, estar a su disposición para orientar y guiar para que así, sea el cliente quien pueda tomar la decisión que, en última instancia, entienda como la más apropiada.